29/08/2011 | Casino

El incendio en el Casino Royale desata una oleada de cierres por la falta de seguridad de los establecimientos

José Francisco Blake Mora, secretario de Gobiernación en México.




 
Opergame

El incendio el pasado jueves del Casino Royale de Monterrey, en México, que causó la muerte de medio centenar de personas ha provocado una oleada de inspecciones gubernamentales durante todo este fin de semana que ha terminado con el cierre de un buen número de casinos repartidos por todo el país.

Aunque todavía no se ha realizado ningún comunicado oficial al respecto, todo hace indicar que el accidente fue provocado por una banda organizada que extorsionaba al casino y que llevó a cabo la acción como medida de presión. La facilidad con la que los asaltantes entraron en el edificio y llevaron a cabo su plan, unido a los fallos registrados en los mecanismos de evacuación, han llevado a los gobiernos municipales de las provincias en las que existen casinos a revisar los sistemas de seguridad de los que cuentan con licencia y los que no.

El resultado ha sido la clausura de doce casinos en Monterrey, la misma suerte que han corrido otros cinco en Guadalajara y tres en Jalisco, hasta el momento. La fiebre por controlar las condiciones de seguridad y proceder a una nueva revisión de las condiciones de las licencias de los distintos centros ha levantado un gran revuelo en todo el país que ha vuelto a poner las miras en el crimen organizado y en las salas de juego, a las que les crecen los enanos después del trágico suceso.

Entre las causas esgrimidas para el cierre de casinos como el Playboy de Cancún o el Capri de Gguadalajara se encuentran la falta de recursos para proteger a los usuarios en caso de que se produjera una emergencia, al menos así lo justifican desde los Ayuntamientos que están ejecutando las medidas que niegan estar acometiendo las clausuras como una respuesta mediática a la situación vivida en Monterrey.

La situación es bastante incierta ya que estos mismos casinos que están cerrando y que tenían licencia para operar debían estar sometidos a inspecciones periódicas como parte del control que ejerce el Gobierno. Por el momento, los que sí cuenta con el permiso preceptivo de la administración tendrán un plazo de 20 días para subsanar los defectos detectados por Protección Civil. Una vez puestas las medidas necesarias para garantizar la integridad de todos sus visitantes podrán volver a operar.

En una circunstancia bien distinta se encuentran los casinos que carecían de licencia. Hasta el incendio del Casino Royale parecía como si se hubiera estado mirando hacia otro lado para obviar la irregularidad en la que se encuentran, una situación a la que ahora tendrán que enfrentarse las autoridades con determinación para evitar que se repita una situación parecida a la acaecida la pasada semana.

Habrá que ver cómo afecta todo esto a la evolución de la industria del juego en este país, una de las que cuenta con mejores perspectivas de crecimiento de Latinoamérica.

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