04/04/2011 | Casino

Casinos en peligro



 
Opergame

Hay actitudes difíciles de comprender y la del presidente de Ecuador, Rafael Correa, es una de ellas. Si en junio del año pasado anunciaba que prohibiría por completo los juegos de azar y los casinos en el país, en noviembre, la Asamblea Nacional aprobaba la Ley de Prevención, Detección y Erradicación del Delito de Lavado de Activos, con tan sólo cuatro abstenciones, legalizando así todas las formas de juego.

Pero la decisión de la Asamblea no ha convencido a Correa que ha vuelto a la carga con una nueva campaña para acabar con el juego en Ecuador. Para ello, ha convocado una consulta popular, algunos dicen que demasiado condicionada, para el próximo 7 de mayo, día en el que los ciudadanos decidirán el futuro de la industria ya que se pregunta directamente si quieren prohibir los casinos y las salas de juego.

La cuestión se plantea como un problema social, tratando el juego como un negocio de dudosa transparencia y un riesgo para los segmentos de la población más desfavorecidos por su capacidad para generar adicción o provocar el endeudamiento de las familias. Así lo ha puesto de manifiesto en numerosas ocasiones el máximo dirigente del país, tanto en medios escritos como en radios y televisiones de su país y de naciones vecinas.

Para defender su postura, Correa pone como ejemplo la legislación de varios estados de Estados Unidos o países como Canadá, Guatemala, Brasil o Rusia, regiones con importantes restricciones al juego y que el Primer Ministro considera modelos de actuación a imitar.

La polémica está servida, ya que desde la Asociación de Casinos y Bingos de Ecuador han respondido a Correa en varias ocasiones acusándolo de manipulador y de no tener en cuenta el número de trabajadores que se verían perjudicados por esta prohibición, para los que tampoco se han previsto alternativas.

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