14/04/2011 | Bingo

Y el bingo online, ¿dónde queda con la nueva Ley del Juego?

El bingo online genera preocupación entre los empresarios con la Ley del Juego



 
Opergame

Esta es la pregunta que se hacen cientos de empresarios del sector ante la aprobación en el Congreso de los Diputados del proyecto de Ley del Juego el pasado 12 de abril. El texto no hace ninguna referencia a esta modalidad de juego en todo su articulado a excepción de una pequeña mención en a Disposición final séptima que trata sobre las exenciones en el IVA. Por lo demás, no hay rastro alguno del bingo online, como tampoco del poker, la ruleta o los dados, otros juegos que, a pesar de no aparecer, tienen bien definida su limitación, al contrario de lo que ocurre con el bingo.

La falta de concreción, la inexistencia de un catálogo de juegos online y las definiciones algo ambiguas del texto, han llevado a los más críticos a ver más allá de las intenciones evidentes de la Ley, como es regular el sector online y no sólo las apuestas deportivas, algo que a veces no queda claro con tanta referencia a las mismas. La Ley pretende regular todos los juegos que se practique a través de medios telématicos y electrónicos a nivel estatal, pero todos los operadores no compiten en las mismas condiciones.

Al margen de la polémica entre las empresas de juego tradicional y las casas de apuestas por Internet, los grandes beneficiados, en un primer momento, son la ONCE y LAE y es precisamente la incursión de este último organismo en el juego del bingo lo que preocupa a los empresarios del bingo. “Estamos muy sorprendidos de que el texto que ha salido del Congreso vaya sin especificar en qué lugar queda el bingo y que se deje a interpretación si puede ser una forma de lotería o no”, señala Juan José Sánchez Colilla, asesor jurídico de la Asociación de Empresarios de Juego de Bingo de Castilla-La Mancha, uno de los colectivos integrados en la Confederación Española de Organizaciones de Empresarios del Juego del Bingo.

“Cualquier reforma que se hace termina perjudicando al bingo y nosotros también tenemos un límite”, añade. Los miedos a los que hacen referencia no vienen provocados por lo que dice la Ley, sino más bien por lo que omite. Así, por ejemplo, el artículo 3 recoge las definiciones de los términos que se considerarán en la Ley, considerando juego “toda actividad en la que se arriesguen cantidades de dinero u objetos económicamente evaluables en cualquier forma sobre resultados futuros e inciertos, dependientes en alguna medida del azar, y que permitan su transferencia entre los participantes, con independencia de que predomine en ellos el grado de destreza de los jugadores o sean exclusiva o fundamentalmente de suerte, envite o azar. Los premios podrán ser en metálico o especie dependiendo de la modalidad de juego“.

Por otro lado, loterías queda como “las actividades de juego en las que se otorgan premios en los casos en que el número o combinación de números o signos, expresados en el billete, boleto o su equivalente electrónico, coinciden en todo o en parte con el determinado mediante un sorteo o evento celebrado en una fecha previamente determinada o en un programa previo, en el caso de las instantáneas o presorteadas. Las loterías se comercializarán en billetes, boletos o cualquier otra forma de participación cuyo soporte sea material, informático, telemático, telefónico o interactivo“.

Y ahora volvemos a preguntar, ¿el bingo es un juego o una clase de lotería? Desde luego una apuesta no es porque la Ley la delimita muy bien y establece todas sus tipologías posibles, sin embargo, podría entrar en cualquiera de las otras dos categorías. Si fuera una lotería y LAE decidiera explotarla por Internet gozaría de todas las exenciones y ventajas que el resto de modalidades comercializadas por el organismo público, que ahora pasará a ser público-privado, y aquí nacen las dudas de los empresarios del bingo.

“No se trata de pensar mal, pero que la estrategia no está siendo clara es más que evidente”, denuncia Sánchez Colilla. “A esto se suma que el Gobierno no tiene pensado sancionar a los que hasta ahora han venido ofreciendo juego online y haciendo publicidad de manera ilegal”, añade al tiempo que avisa “con esta Ley terminaremos en el Tribunal Europeo porque no tiene ningún sentido y ningún respeto a las reglas que deberían ser iguales para todos”.

Esta reclamación ha sido recogida por la mayoría de los partidos en el Congreso. Tanto el Grupo vasco, como el catalán y el popular presentaron un total de siete enmiendas dirigidas, de una manera u otra, a sacar de la definición de loterías a los bingos, incluirla como modalidad específica en el apartado “otros juegos”. Parece una nimiedad, pero no lo es, mucho menos para un sector que con lleva años en declive y que con la entrada en vigor de la Ley Antitabaco ha reducido su recaudación hasta en un 40%.

Bien sea por escasa atención a estos detalles, por no llegar a los límites que plantean los empresarios del bingo o por una cuestión de interés, el bingo online queda en un “limbo legal” algo incómodo, como señalaba el director general de Top Rank España, Jorge Ibáñez, a pesar de ser una de las modalidades de juego que mejor está funcionando a través de la Red en países donde ya está regulado como Reino Unido e Italia, con grandes votes, con muchos usuarios, con buenos controles y con importantes recaudaciones públicas.

Esperaremos a ver qué puede aportar el Senado a este respecto.

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