15/06/2011 | Slots

Los ingresos de la Administración por las tipo B crecen, mientras la recaudación de las máquinas sigue cayendo

La Administración aumenta sus ingresos por las slots.



 
Opergame

Los cinco primeros meses del año reparten una suerte dispar a la Administración y los empresarios del juego en Gipuzkoa. En realidad no es correcto hablar de suerte y menos cuando se trata de números, ya que estos son los que son, aunque después nos encarguemos de interpretarlos.

Si centramos nuestro análisis en las recaudaciones hay un hecho bastante llamativo en los datos facilitados por la Diputación Foral y los que manejan las asociaciones. Mientras que unos, en este caso los que representan las arcas públicas, logran incrementar los beneficios generados por el sector del juego, otros -los empresarios- acumulan pérdidas en las recaudaciones que ponen en riesgo la estabilidad de su negocio.

Y es que según el balance de ingresos registrados hasta mayo en esta provincia de Euskadi, el rendimiento de las máquinas tipo B en concepto de tasas e impuestos se incrementa un 7,1%. Esto contrasta notablemente con el 13% que pierden los operadores de juego en sus recaudaciones o el 21% que alcanzan los empresarios a nivel regional según informaciones de la Asociación Guipuzcoana de Empresas de Máquinas Recreativas (Aguimar) y la Asociación de Salones de Euskadi (ASE) respectivamente.

Las causas de este desfase hay que buscarlas en la implantación de los nuevos Reglamentos y la comparación de estos números con los registrados en el mismo periodo de 2010. Los réditos públicos se benefician del aumento de permisos y licencias por máquinas, una reactivación motivada por la eliminación de las bajas temporales que ha llevado a muchos operadores a solicitar la puesta en servicio de la máquina para no perder la licencia y también al cambio que ha supuesto la sustitución de dos permisos de máquinas de calle por uno de salón, una opción que también ha tenido gran repercusión y que justificaría esta desigualdad que desembocará en una caída brutal de las recaudaciones medias por máquina.

Queda claro entonces que los beneficios públicos por el juego no son provocados por la buena marcha del sector que, sin embargo, demuestra una vez más ser un elemento muy interesante para los intereses de la Administración, sobre todo, cuando hablamos de impuestos.

En el sector del bingo, por el contrario, los resultados de la Diputación Foral y los empresarios coinciden casi al cien por cien, ya que los ingresos bajan un 29% en el primer caso, en consonancia con el 30% de media que denuncia la patronal.

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