22/07/2011 | Bingo

El bingo electrónico reparte en Castilla y León 3,5 millones en premios en la mitad de tiempo que el tradicional

El bingo electrónico reparte los premios más atractivos.




 
Opergame

El pasado 27 de mayo echó a rodar el bingo electrónico en Castilla y León convirtiéndose en la primera comunidad en experimentar con esta nueva modalidad de juego en la que tantas expectativas tienen puestas los empresarios.

El estreno provocó gran satisfacción en el seno de Cobicylsa, empresa encargada de la explotación del sistema por medio de los bingos asociados, al superar las previsiones iniciales de participación. La gente está respondiendo a la propuesta, motivada sobre todo por el atractivo de los premios cuyo porcentaje de retorno se sitúa en el 95%.

No será así indefinidamente, aunque se mantendrá al menos durante todo el verano para seguir promoviendo la participación de un nuevo tipo de público, puesto que entregar 3,5 millones de euros y cosechar 175.000 euros de ganancias a repartir entre las distintas salas, descontando las tasas y demás gastos, no es sostenible por ningún tipo de juego.

Tampoco se puede hablar de un aumento en el número de jugadores puesto que el retorno de premios es muy elevado, sin embargo, sí lo ha hecho el número de cartones jugados al ser mucho más baratos.

“En estos momentos tenemos el porcentaje de retorno más alto de todos los juegos, pero es la manera de llegar mejor a un público que había huido de nuestras salas y al que intentamos recuperar haciéndoles ver que hay una nueva oferta, más entretenida y que poco tiene que ver con las salas serias del bingo tradicional”, señala Jesús Serrano, secretario general de Fejba y representante de Cobicylsa.

Esos 3,5 millones de euros se han entregado en la mitad de tiempo que se emplearía por medio del bingo tradicional y aunque los periodos se irán ampliando a medida que se adapten los retornos a la viabilidad de las 18 salas que comparten el BET de Zitro, las cantidades seguirán siendo muy atractivas de cara al consumidor.

Todo ello, en un periodo que no es el más propicio. “Estamos en verano y por aquí se mueve menos gente, además hay que sumarle la crisis generalizada que viven las economías domésticas, por lo que creemos que si la situación estuviese normalizada, los resultados podrían ser mejores”, explica Serrano.

Si el bingo logra aguantar el tipo, el futuro se presenta algo más esperanzador, más si tenemos en cuenta el perfil del público que se acerca a estas salas. “Se observa gente más joven, con otro tipo de gustos, que quieren jugar pero que además buscan entretenimiento”, resalta. A esto se une el hecho de que algunas salas ha apostado de lleno por el bingo electrónico, “lo que ha dejado el tradicional en espacios residuales en pequeñas salas de capitales de provincia”.

La labor de promoción está siendo encomiosa a través de los premios garantizados según el horario en el que se acuda con mínimos de 200 euros y máximo de 1.000 por cartones que apenas cuestan 50 céntimos. “El esfuerzo está siendo grande y por eso debemos esperar hasta octubre o noviembre para hacer una primera valoración sobre el impacto económico que supondrá este sistema para nuestras salas”, concluye Serrano.

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