17/05/2011 | Vending

El ociovending encuentra un nuevo futuro en la interactividad (II)

Las grandes composiciones ocupan los centros comerciales.

Modelo interactivo de Magic Twister




 
Opergame

Tampoco parece haber lugar para los aparatos de sonido, menos aún si tenemos en cuenta lo estrictos que se están poniendo muchos Ayuntamientos en relación a la colocación de máquinas en la calle. Igualmente aquí, nos topamos con una disparidad de criterios apabullante. Cada localidad desarrolla sus propias ordenanzas, con las cuales puede desde cobrar tasas por la instalación a prohibirla por completo, caso reciente registrado en La Coruña, donde está prevista su tramitación. Todo ello, referido siempre a máquinas que puedan estar en la calle o que presten servicio en ella, no en el interior de bares, locales u otro tipo de negocios.

A nivel nacional, además de la obligación de los operadores a constituirse como empresa, nos podemos remitir a la Ley de Seguridad Alimentaria para la venta de cualquier producto consumible y la Ley de Ordenación del Comercio Minorista, donde encontramos una pequeña referencia a la venta automática. La entrada en vigor de la reforma de esta última norma el pasado marzo de 2010 introdujo cambios significativos como la eliminación de la autorización que se debía solicitar para ejercer la venta automática.

En su artículo 49 hallamos la necesidad de cumplir ciertos requisitos técnicos, punto que repercute directamente sobre el fabricante, mientras que el 50 se detallan ciertas obligaciones destinadas a la protección de los usuarios y consumidores como el título informativo del tipo de producto, su precio y la identidad de oferente y todo lo referido a la máquina.

Con esta actualización, España transponía la Directiva Europea 2006/123/CE relativa a los servicios de mercado interior y daba un impulso a la libertad de establecimiento y de prestación de servicio.

La regulación, por tanto, es escasa y, por ello, el control también. Tanto es así que es imposible calcular el número de máquinas de minivending y ociovending que existen en nuestro país. Hace un par de años nos aventurábamos a dar unas cifras teniendo como base algunos estudios, a fecha de hoy es imposible actualizarlos.

La falta de unión entre operadores y fabricantes hace más complicada su labor. "A nivel de operadores hablamos siempre de empresas pequeñas y medianas de carácter familiar, no existen grandes compañías, no hay contacto entre ellos, tampoco una asociación que ayude a organizarse, defenderse o incluso informarse", reclama el responsable de Clenport.

Emplazamientos

Si importante es el producto para garantizar el éxito de un operador, no lo es menos el lugar donde se ubica. Un ambiente relajado que predisponga al consumo. Una idea simple pero que no siempre es accesible. “Está demostrado que colocar una máquina en la puerta de un colegio no te asegura mayor recaudación”, explica Miguel. Tampoco tienen por qué funcionar bien en la calle, en un lugar de mucho tránsito.

En este sentido Alcaraz insiste en la necesidad de explorar nuevos conceptos. “El mercado es enorme y las posibilidades prácticamente infinitas”, asegura, por ello apuesta por fórmulas de promoción junto a otros productos en centros comerciales o supermercados como la campaña emprendida con una famosa marca de productos lácteos, una manera de sacar rendimiento promocional de manera diferente.

Las máquinas siguen poblando bares de todo tipo ya que siguen siendo el principal objetivo del operador, pero sin duda, las máquinas de los centros comerciales son las reinas de la recaudación. Con espacios más grandes, los fabricantes y los operadores invierten en complejos modulares, donde podemos encontrar desde saltarinas a chucherías. A esto se suma el bajón experimentado en la rama hostelera, en serio declive.

“Un espacio que el operador debería explorar con más intención son las oficinas –para productos de alimentación-, pero es una opción que nadie se ha tomado en serio”, desvela Fernández, que defiende que en estos casos de presta un servicio por el que prácticamente no hay que pagar comisión, “la máquina sufre menos ataques, el consumo suele ser estable y, por tanto, el margen de beneficio mayor”.

Pero para cubrir este nicho de mercado “se requiere el interés, la dedicación y el trabajo comercial de una gran empresa”, insiste. 

Más inversión en innovación, empresas fabricantes y operadoras más estables y potentes, máquinas más interactivas, nuevos emplazamientos por explotar, una reglamentación específica y homogénea que no lleve a confusiones y elimine el intrusismo o la falta de profesionalidad y productos de calidad. Estas son las máximas hacia las que debe girar la industria si quiere seguir evolucionando

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